Por Edgar Jorge Rodríguez Alánez

lunes, 18 de abril de 2016

Nueva quinua española orgánica



Nueva quinua española orgánica
Por Edgar Jorge Rodríguez Alánez[i]
-Alasita quinua española ampe- diría la madre de Domy en los tiempos actuales. Señora de los frutos, vendería quinua española desde su atalaya, sentada cual Buda fémina dueña de manjares en algún mercado de Bolivia.
En cambio en España los granos de quinua se venden en los supermercados exclusivos donde la gente “bien” que vive “mejor” acude.
Allí les dicen que son granos de quinua producidos en España, elaboradas recetas por “chefs”, les son ofrecidos, mesa, sabores y paladar exquisito.
De aquí en poco los supermercados de pobres se llenaran de estos granos, Pero sí de España sabemos los campos verdes esperando el sol que dora la quinua de oro, en otros lares guardan sus germoplasmas, copias aquí y acullá por si ocurre algo.
Dicen que la quinua se salvó de ser como los tomates, o el chocolate, o el tabaco, o la papa, por los sacrificios humanos ofrendados con la quinua era anatema, religiosamente rechazados por la iglesia, religiosamente vetados a los españoles, a los europeos, al mundo.
La quinua ha llegado a España y la producen, ha llegado a España, como ha llegado al mundo, la ven nacer, crecer y cosechan para los españoles.
En tanto aquí, los bancos de germoplasma bolivianos ni siquiera son bancos con la seguridad que deben tener, apenas son depósitos donde las semillas pueden ser ya muertos vivientes, menos que zombis que mañana no crecerán.
Pero las “ojotas” han pisoteado las variedades de quinua, el gran mercado global exige una sola y a ella se dedican; las “ajaras” estudiadas por los nuevos callahuayas de las universidades extranjeras y en algo por los bolivianos nos dicen que están en peligro.
La ajara negra, del altiplano, la ajara roja, café están en peligro y hace más de 30 años que sabían, la mano izquierda del rostro indígena y su alma de blanco en 10 años apenas si han hecho algo.
El precio de la quinua derrumbada, especies dejadas de lado, los suelos contaminados por los pesticidas, herbicidas y demás “supay cunas” han dado lugar a una especie de cementerio andino donde el anatema ha sido religiosamente puesta en cruz y aguijoneada por las espadas de la sin razón.
La quinua orgánica representa menos del 10 %  de la quinua sembrada en Bolivia, es tan sólo un eufemismo la quinua orgánica, las pocas que existen se van a “las Europas”
Los nuevos ricos del gobierno dicen que no pasa nada, pero la semilla no se recolecta hoy para mañana, se toma décadas y su estudio es nada comparado con lo que viene.
Nos preciamos de nada, en las ferias de quinua buscare la orgánica, lo que viene de afuera es mejor grita el gobierno, tal vez tengan razón:
-Caserita dame pues tu quinua española orgánica-
Nota.- los “callahuayas” extranjeros recomiendan que al menos se salven algunas “ajaras” sino todas. Los cartones de la U no hacen callahuayas y Salamanca no presta lo que natura no da. ¿Acaso sabemos más de lo que el libro rojo dice?
Mi madre me preparaba un menjunje para los huesos con ajaras, los libros no dicen nada de sus propiedades farmacéuticas, los libros no dicen nada de las demás ajaras que tal vez ya no existen.  
Nota.- La Domy se quedó en alguna población de vuelta a sus ancestros, ahora vieja, sus hijos e hijastra se fueron a las “Europas”, de tanto en tanto le llevan quinua española orgánica. “La niña de sus ojos” llora comiendo quinua española.
Nota.- la caja boba de los españoles tiene la boca sabia cuando habla de sus logros. Hace más 15 años dijeron que la Pentium pasaría siendo Pentium y se cumplió, fueron españoles los desarrolladores del “núcleo de cuatro” y su caja boba la que habló de sus logros.
¿La quinua vendrá de Europa cuando la hambruna?




AJARA
Chenopodium hircinum
Schrad.
Família
Chenopodiaceae
Categoría Nacional:
En Peligro (EN), B2ab(iii)
Nombres comunes
Ajara, chiwa, aara (en idioma  aymara, en Oruro).








CHIWA AJARA
Chenopodium hircinum subsp. catamarcensis Aellen

                                                                   Familia
Chenopodiaceae

Categoría Nacional
En Peligro (EN), B2ab(iii)

Nombres comunes
Chiwa, ajara, aara (en idiomas Aymara y Quechua, en los departamentos de Cochabamba y Oruro).

UNEP, BIOVERSITY and VMABCC “Libro rojo de parientes silvestres de cultivos de Bolivia” -Especies de la Familia Chenopodiaceae, Género Chenopodium, Bolivia diciembre de 2009



Oruro, jueves 14 de abril de 2016


Edgar Jorge Rodríguez Alánez
CI: 3081317 – Or
Telf. 2 52 41924


i Ha estudiado ingeniería química en la FNI-UTO, trabajos en empresas mineras, Comsur/Sinchi Wayra; Apogee- Solución, Minco, etc., en el área de medio ambiente, higiene y seguridad industrial.


martes, 5 de abril de 2016

Las viejas nuevas ideas de la tecnología



Las viejas nuevas ideas de la tecnología
Por Edgar Jorge Rodríguez Alánez[i]
La gaceta peruana del Perú difundía en el último decenio del siglo XVIII los avances que en Potosí se realizaba con las máquinas beneficiadoras de plata construidas por la expedición alemana en Potosí.
La tecnología de recuperación de plata vigente en los años de la expedición de Nordenflicht, tenía en su proceso pérdidas importantes de mercurio, costo, suplido con el abaratamiento de la mano de obra potosina.
Sin embargo de ello la tecnología de “lavadores y repasiris” no tenían un standard sobre la tecnología, esto supone que no existían el conocimiento de la realidad fisicoquímica, en cambio desarrollaron un procedimiento de trabajo que permitía a los “indígenas” hacerse cargo con las mencionadas pérdidas de mercurio, costo, contaminación ambiental y salud de sus trabajadores. Este procedimiento tenía como claves de manejo de proporciones de los materiales estados “seco, caliente y frío” para adicionar sal, mercurio, ácido y otros.  
Los informes de gente que hacía de “repasiris” o de “lavadores”  en los hospitales de Potosí dan cuenta del deterioro de la salud de estos. Estos eran calificados trabajos “inhumanos” por las mismas autoridades coloniales.
En estos términos la tecnología traída de la Nueva España en el siglo XVI-XVII, es puesta a una optimización mediante la implementación de una “maquina lavadora”, lavadores  de diseño alemán que comprendían seis barriles o doce barriles según lo que diseño en primera y última construida con sus complementos en La Lava- Potosí.
Los múltiples inconvenientes de su construcción delataban y aseguraban la total impericia de los mineros potosinos, desde la utilización de madera a la falta total del manejo de “temples” de hierro. Añadido a estos la total incertidumbre  del manejo de la mineralogía de los lotes a tratar.
Los resultados dieron por sentado que la alternativa presentada era eficiente en recuperación de plata por encima de los 3 marcos, en consumo de mercurio rondaba en el 30% del consumo del “buitrón”, añádase el tiempo, de cuatro a una semana.
El manejo de la nueva tecnología trae consigo peculiaridades que van con el desarrollo cultural y educacional, Europa no era Potosí, “los alemanes hicieron cálculos donde no se hacían cáculos”. No existía la mano de obra que pueda trabajar con esta tecnología, el entrenamiento sugería una educación de la que carecían los mineros potosinos.
Si bien no prospero la tecnología una de ellas, ha sido manejada al parecer desde entonces, el molido en húmedo que actualmente se realiza. Si de analogía hablamos, la minería artesanal boliviana utiliza mercurio en los molinos. Salvo el lavado y recuperación de mercurio que sigue lo tradicional cuyo coste ambiental no ha sido calculado. Las referencias del tostado y/o calcinación son vagas en los resultados como en los procedimientos.
Los molinos actuales tienen la característica de funcionar en húmedo, en ella se basan las nuevas tecnologías. Las nuevas propuestas tecnológicas indican que la lixiviación por cianuro en la pequeña minería puede ser hecha directamente en los molinos.
La otra tecnología que parece no haber comprendido es el de la enseñanza no se da por ósmosis, ni por arte de magia, ni por la rimbombancia de sus títulos o la angurria de unos pesos más cuando es el futuro que va ello. El fracaso de la misión se ve, la tecnología puede ser una caja de pandora que no es posible manejar por la ignorancia.
Hoy el dinero invertido en hornos metalúrgicos nos dan un alerta de ello, apenas si hemos aprendido a manejar la electrólisis en lo burdo o en lo fino pese a haber tenido una de la mayores experiencias en Oruro. No se tiene noticias de cristalización pese haber suplido la electrólisis.
Apenas si hemos podido funcionar un horno ruso porque solamente los rusos saben lo que querían hacer como dicen las “consultorías”, hoy Karachipampa no funciona en el Potosí boliviano. Eficientes en medio ambiente cuando la realidad muestra el arañazo diario del aire que vomitan chimeneas de hornos  “alta tecnología” en Oruro.
Los teóricos del marxismo, describían Alemania rural del siglo XIX, la acumulación, la movilidad de capitales y la extraña animadversión a los alemanes a quienes consideraban europeos de segunda.
Mientras ello ocurría casi idénticas descripciones se hacían en los albores del siglo XX en los USA por los académicos, las películas y series, “los Ingals” de los años 70/80 dan sus bendiciones de cómo se hacían las transacciones en bancos de propietarios individuales que eran respaldados por otros capitales y a estos los grandes capitales, de igual manera que los alemanes la tierra era rematada, los sueños rotos pero el sueño americano intacto.
Los teóricos de la administración describen y desarrollan sus experiencias en el Japón destruido por la segunda guerra mundial. No hay gente que hable de calidad sin saber que los sistemas no garantizan calidad tan solamente saben que lo que dicen que hacen lo hacen. Los cubanos aprenden de los norteamericanos y japonenses y la isla canta el son del capital en su incipiente mercado que abre las fauces. 
“El fin de la historia” delata que los proveedores rurales van cayendo en número, las estadísticas en el mundo entero demuestra esto. Hernando de Soto aplica al Perú urbano, sentencia que por las calles donde pasa el cemento, pasa el desalojo de los pobres.
En los 2000, el cemento en calles de la Cochabamba suburbana ponía en jaque al “capitán” alcalde, pero desalojaba a los más pobres.
En Bolivia el fenómeno se exacerba en los 90 del siglo anterior, con los microcréditos bendecidos desde el gobierno, el ir y venir de pequeños capitales trae consigo una transferencia nimia de terrenos pero abre a la descripción de los alemanes y norteamericanos. Hoy en Bolivia muchas subvenciones paran en los bancos, los seguros de ayuda se van a las cuentas de los créditos rurales.
El último decenio del siglo anterior ha puesto en pequeñas tiendas o comercios pequeños las transacciones bancarias en poblaciones urbanas antes rurales. La tecnología bancaria se repite, copia, y reinventa en Bolivia.
Coca y cocaína signan, marcan y presentan a Bolivia en el mundo, las patentes cubanas serán la base de industrias construidas por cubanos para salvar a la coca de su estigma.
La tecnología de cocaína todavía hablara como en los tiempos de la colonia de “frio”, “caliente”, seguirá la impericia de los procesos fisicoquímicos enrostrándonos los cartones de una educación que no sirve, los medicamentos antidiabéticos, los anestésicos venidos de la coca les serán onerosos  y vetados a los bolivianos.
La mano izquierda del rostro indígena ha puesto también en jaque a los pobres y el desarrollo dependiente se mira, no se toca y aleja los capitales, aleja la tecnología a otros lares allende el mar. La llave en mano, es una llave que no abre el desarrollo pero cierra la dependencia más perversa.
Juega el viento volutas como juegan las cuentas de millones que van y vienen, se avienen como a cuento a desaparecer como simples volutas.
¿Puede tener liderazgo el mayor de los guerreros espartanos en la Atenas democrática? La falange griega de Esparta es vista en los disturbios urbanos mundiales y locales de estos días.
Edgar Jorge Rodríguez Alánez
CI 3081317 –Or
Telf. 25241924
[1]


[i] Ha estudiado ingeniería química en la FNI-UTO, trabajos en empresas mineras, Comsur/Sinchi Wayra; Apogee- Solución, Minco, etc., en el área de medio ambiente, higiene y seguridad industrial.

fotos de Las viejas nuevas ideas de la tecnología



miércoles, 2 de marzo de 2016

El efecto Trump



El efecto Trump
Por Edgar Jorge Rodríguez Alánez
Desde los balcones de la caja boba se lanzan los duelos a palabra y promesa de los “odiados” gringos, odiados porque todo buen “gran pequebu” nuevo y viejo millonario de esta parte de américa quisiera irse a gozar allí, donde está el sol eterno o la ciudad nueva que remplazo el Paris de antaño.
Las noticias reflejan lo que sienten en esta parte de sudamérica y el diablo es Trump.
Este diablo “gringo” dice que no conoce a los KKK (ku kus klan), apenas ha dicho eso le llueven libros de historia, le dicen que los USA tienen la vergüenza de haber tenido a Luther King, dicen que los negros no olvidan, pero los negros no saben de donde saldrá un nuevo Luther King que resuene su voz desde la guerra de las calles.
Los negros pueden decir que importa si voto Trump, si puede al menos quitar un puesto que les quita el mexicano. Inmoral dicen los mexicanos.
Trump grita que la muralla que divida los mexicanos de los norteamericanos será pagada por los mexicanos. Llueven mil injurias, mil cavilaciones, se devanan los sesos en los laboratorios para ver si esto que dice no es sino un exabruto. En esos laboratorios están abriendo la senda de los zombis.
Trump sigue gritando, los déficit comerciales que tiene con los países, los mexicanos se llevan el dinero, se lleva su trabajo es justo que paguen. Grita que “nacionalizará” la manzana comida, la “apple” tiene cara gringa y su alma está en China; las galletitas con “chips” de chocolate, serán horneadas, hechas por cocineros “gringos”.
Trump sabe, todos que los muros caen más temprano que tarde, sabe que los muros son vitrinas desde donde emergen los “mounstros” benditos. Cayeron murallas de ciudades desde Troya a China al muro de Berlín, hoy algunos decimos “me vale Berlín” para decir me vale un bledo.
Los muros serán trabajados por mexicanos y negros, las acerías no darán abasto, el muro será una obra que diga cualquier cosa. En todos los países del mundo, en todos, empezando por el país de Trump, las megas obras al menos tranquiliza a la gente que no tiene trabajo. Los rieles fueron hechos por chinos y mexicanos, las grandes represas fueron hechas por mexicanos y norteamericanos sin trabajo.
Desde las calles donde están los combates los negros hablaran del muro, al trabajo, al muro.
Los mexicanos de todos los lados  de adentro  y afuera hablaran del muro, allí en el muro, felices e indocumentados, con documentos da igual. Trump debe cavilar, entre dientes, serán ellos los que trabajen.
Y serán manos negras las que tumben el muro al tercer día de haberla terminado.
Trump a estas horas, si el mundo no da vuelta en revés, ha sido nominado por las  primarias y será el candidato de los republicanos a la presidencia de los EEUU. Trump grita: “reconstruiremos el mundo”.
Nota.- Los “odiadores” de los gringos, cara de “indio, alma de "k ´ara" en el gobierno “huayran” coca a ver si pueden apurar, después de sus diez años, si el Mutún pueda caminar para proveer tanto acero como se pueda para el muro.
Nota.- En la “Patria Madre” se oyen discursos, acusan y se acusan, los votos angurrientos no han dado un presidente. Los súbditos gritan y desde sus castillos los reyes sonríen.
Nota.- El mundo es redondo, grita una canción, de tanto ir a la izquierda se quedaron a la derecha, la derecha mira como la izquierda. Otra canción mira desde la muralla sin muros, enanos verdes, celosía multicolor de mentes zombis.
Oruro, marzo 2 de 2016

Edgar Jorge Rodríguez Alánez
3081317- Or.
Telf.: +591 2 5241924

martes, 23 de febrero de 2016

Para corregir lo escrito. Con referencia a Pachata y Patacha



Con referencia a Pachata y Patacha
 
En operaciones mineras tienen medidas propias. “El término usado es patacha... que equivale a la longitud de la barra usada para perforar por el ancho veta a rajar y la longitud del rajo” Oscar H. Rodríguez Alánez. 

El término Pachata o Patacha, debido a la deformación de la lengua, cuando lo hablado no es escrito.  

El término actualmente utilizado en minas privadas es "PATACHA"

Edgar Jorge Rodríguez Alánez
CI 3081317-Or.